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Nueve Habitaciones Canceladas en Japón:  La Crisis de Identidad Hotelera Hace poco, Ismael Prego ( @wismichu ), uno de los creadores de contenido más seguidos en España con millones de seguidores en YouTube y redes sociales, compartió en Instagram una experiencia que ningún viajero querría vivir.  Prego, conocido por su canal de juegos de rol "Infrecuentes" además de su contenido principal, se encontró junto a ocho personas más varados en Japón. Nueve habitaciones canceladas por Booking.com sin previo aviso.  La razón oficial: un supuesto problema con la tarjeta de crédito que sonaba más a excusa que a explicación real.  El resultado: 2.000€ de sobrecosto y una experiencia que nadie debería vivir cuando ya ha pagado su alojamiento. Lo que vino después fue aún más revelador. Consiguieron hablar con Booking Londres, les prometieron una solución, y después... silencio 🦗.  Nunca más supieron de ellos. Esa llamada empezaba a oler a táctica de distracción, una forma...
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  No le puedes gustar a todo el mundo, no eres una croqueta Lo siento, pero tengo que decírtelo: tu alojamiento no es una croqueta. Y antes de que te ofendas, déjame explicarte por qué esto es lo mejor que te puede pasar. El mito de la croqueta universal Las croquetas son democráticas, sí, pero ¿alguna vez has probado una que intente ser de jamón, bacalao, espinacas y quinoa a la vez? Exacto. Sería un desastre. La croqueta perfecta es específica: de jamón ibérico, de bacalao desalado, vegana de setas... Cada una tiene su público fanático. Y ahí está la clave. El síndrome del "para todos los públicos" ¿Cuántas veces has dicho "nuestro alojamiento es perfecto para familias, parejas, viajeros de negocios, millennials, boomers y retiros de yoga"? Intentar gustar a todo el mundo es como hacer esa croqueta frankenstein: técnicamente es posible, pero nadie se vuelve loco por ella. Crea tu croqueta perfecta Cuando defines tu buyer persona, estás creando tu "re...
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  "Estamos en internet porque no nos queda más remedio" El otro día, en una formación con emprendedoras, una de ellas soltó esta perla: "Lo que pasa es que muchas empresas no quieren estar en internet, están porque no tienen más remedio". Y yo, que llevaba toda la tarde escuchando cómo optimizar estrategias digitales, me quedé con cara de "ostras, qué razón tienes". La verdad duele (pero hay que decirla) Llevo años entrando en hoteles y viendo lo mismo: presencias digitales que dan pena ajena. Páginas web que parecen de 2005, redes sociales abandonadas como pueblos fantasma, y sistemas de reservas que son más un campo de minas que una herramienta de ventas. Y cuando preguntas qué tal les va con el tema digital, te responden con esa mezcla de resignación y fastidio: "Bueno, hay que estar, ¿no?". Como quien dice "hay que ir al dentista". El síndrome del "hay que estar" Este síndrome es más contagioso que un resfriado en en...
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Experiencia única: el eslogan que está matando tu web Entro en webs de hoteles pequeños y me encuentro lo mismo una y otra vez: “ofrecemos una experiencia única en un entorno incomparable” .  Curioso, porque parece que hay mil “únicos” repartidos por Galicia.  Spoiler: si todos sois únicos, nadie lo es. El problema no es falta de autenticidad, es cómo se cuenta. El storytelling no consiste en disfrazar tu hotel de anuncio de colonia, sino en narrar de manera honesta lo que te hace especial. 1. La trampa de la “experiencia única” Ese eslogan vacío no emociona a nadie. Es un copy reciclado, como las frases que pones en una postal de aeropuerto. Ejemplo malo: “Entorno natural incomparable”. Ejemplo bueno: “Aquí los gallos cantan a las seis, pero la panadería del pueblo abre a las cinco. El olor a pan llega antes que el sol”. Lo segundo no habla de experiencia única , pero transmite algo real que engancha. 2. Historias, no características El cliente no necesita sabe...
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  Digitalización con cabeza: 3 herramientas prácticas para alojamientos que te harán recuperar tu vida (y tu dinero). ¿Cansado de que te vendan la digitalización como la solución a todo, mientras te sientes más abrumado que nunca? Si cada vez que escuchas la palabra "tecnología" se te revuelve el estómago, este post es para ti. No necesitas ser un experto en programación ni invertir una fortuna para que tu hotel funcione como un reloj suizo. Te voy a mostrar 3 herramientas sencillas que, aplicadas con cabeza, te harán la vida más fácil y te devolverán algo invaluable: el control de tu negocio y, sí, de tu tiempo. Porque la digitalización, bien hecha, te libera, no te esclaviza. 1. El Channel Manager: tu mejor amigo anti-estrés Si eres de los que aún gestiona cada OTA (Booking, Expedia, Airbnb, etc.) una por una, actualizando precios y disponibilidad a mano, sé lo que sientes: el pánico a un overbooking a las 3 de la madrugada o la frustración de ver tu agenda ocupada con la ...
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La "Lista Negra" de la Hospitalidad Gallega 😱 Todo propietario de alojamiento rural, por más que ame a su tierra y a sus gentes, tiene una lista mental (y si no, debería) de los tipos de huéspedes que, por un momento, te hacen replantearte si ese máster en contabilidad no era una mejor inversión. Porque sí, un hotel es un sueño, pero algunos clientes son una pesadilla con reserva confirmada. 😫 1. El Hípster de la 'Autenticidad' ✨ Viene buscando la "Galicia profunda, sin filtros", pero se queja de la cobertura del móvil. 📵  Dice que le encanta el "ruido de la naturaleza" (léase: el gallo del vecino) pero se presenta a las tres de la mañana a pedirte un vaso de leche.   Te pregunta si el agua del grifo es "de manantial" y se lleva un táper lleno del desayuno buffet, que luego sube a Instagram con la etiqueta #SlowLiving. 🙄 2. El 'Experto' en Todo 👨‍🏫 Este tipo de huésped ha visto un documental en Netflix y ya es un experto en ...
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  La señora del Imserso y la hoja de reclamaciones Primer día con un grupo del Imserso. Aún no se habían bajado del autobús del todo y ya teníamos a una señora en recepción, bolso al hombro, paso firme, mirada decidida. —Buenos días. Vengo a pedir la hoja de reclamaciones —dijo, sin pestañear. —¿Ha pasado algo, señora? —le pregunté con una sonrisa diplomática de las de manual. —No, pero por si acaso. Yo la relleno al final, según cómo me haya ido la estancia. Ahí estaba, la pre-reclamación preventiva. Nosotros, por supuesto, se la dimos con total tranquilidad, como quien ofrece la carta de postres. Durante la semana la vimos de paseo, en el comedor, en las excursiones, charlando con todo el mundo… parecía pasárselo en grande. Al final del viaje se acercó de nuevo al mostrador. Sonriente. —Nada, hija, que al final no la voy a rellenar. Ha estado todo estupendo. ¡Gracias por todo! Y así fue como la hoja de reclamaciones sobrevivió, intacta, a la semana. La moraleja para los...